Lo que el compromiso ha unido que no lo separe el jefe

Me preguntaban hace poco en una entrevista que por qué creía que una determinada empresa tenia una rotación alta y que creía que se podía hacer para solucionarlo.

Y para mi el tema está bien claro. Cuando hay informes que dicen que el 80% de las personas que cambian de trabajo lo hacen por huir de su jefe es que algo se esta haciendo mal desde la gestión de personas, ¿no?

Por tanto la rotación tiene una relación positiva directa con el engagement que consigamos generar en las personas, fundamentalmente a través de la gestión directa de los managers pero además con otra serie de factores.

Pienso que como con otras tantas cosas que afectan a la gestión de personas, es de vital importancia la aplicación del sentido común, o un poco de psicología positiva, mano izquierda, temple y confianza. Esto que sobre el papel parece sencillo es muy complejo de llevar a la práctica.

No soy muy amigo del término “retención” que tanto usamos los de recursos humanos últimamente para hablar de evitar la salida de las personas de nuestra organización. Además, me gusta pensar que el talento es libre de ir y venir, de llegar, acoplarse, aportar y pasado un tiempo dejar sitio a aires nuevos, pero eso es harina de otro costal (o tema para otro post). Por ello más que “retener” (¿apresar, encerrar, enjaular?) debemos convencer y sobre todo “enamorar“. Si pensamos en ello no es tan distinto del concepto de amor que todos conocemos y manejamos en otros ordenes de la vida. Cuando nos enamoramos sentimos una afinidad total y ciega en la otra persona, nos sentimos entregados, comprometidos… ¿Hay mejores términos que estos para los oídos de un jefe cuando busca contratar a alguien?

Por ello, a la hora de buscar personas para nuestra organización lo que debemos es seducir, convencer para enamorar a nuestros fieles colaboradores. Eso lo conseguimos con salarios dentro de mercado y atractivos planes de remuneración flexible, con proyectos retadores y tentadores, con lugar al aprendizaje y a la capacidad de maniobra y sobre todo, con managers motivados, preparados y responsables de contagiar a sus equipos esa motivación y facilitar todo lo necesario para que hagan el trabajo dentro de los plazos, el estilo y la forma que la organización requiere. Lo cual nos remite directamente a la estadística de la que hablaba antes y a la pregunta con la que he empezado el post. Si no hay buenos responsables de personas, no hay equipo comprometido y a la larga no hay ni equipo.

Así que sin lugar a dudas propongo poner más el foco en los responsables de personas que gestionan equipos y la manera en que interactúan con ellos y conseguiremos estar menos preocupados de la tasa de rotación que tenemos en cada momento.

En estos tristes días de poco y mal empleo en España este tema puede parecer que no es crucial pero cuando el mercado de trabajo vuelva a coger ritmo habrá mucho manager que llore y se acuerde de cuándo pudo hacer la diferencia con su equipo y al no hacerlo le dejaron en la estacada en cuanto pudieron.

Anuncios

En clave femenina

Leí hace unos días un artículo sobre las competencias necesarias de los líderes en este siglo XXI, tanto de las tendencias que hoy empiezan a imponerse como las que serán necesarias para liderar eficientemente en el aún algo lejano 2020.

Sin duda alguna este articulo destacaba que las competencias “soft” son y serán las mas demandadas, es decir se buscan y se buscarán líderes que posean en un alto grado de competencias tales como la empatía, la facilidad de trato, la comprensión, la inteligencia emocional, la creatividad, la capacidad de respuesta, la inventiva etc. mucho más que buscar en ellos la formación o capacitación técnica o la experiencia.

Por otro lado, pienso que llevamos ya muchos años de lucha por la igualdad entre ambos sexos, no seamos ingenuos, no solo en el ámbito profesional si no también en la esfera pública: en las casas, con los hijos… Los hombres y las mujeres somos diferentes y los roles que hemos desempeñado históricamente unos y otros han sido muy distintos, pero desde luego creo que, aunque se ha avanzado mucho, aún queda mucho camino por recorrer. Baste señalar que en España las mujeres ganan de media un 16% menos que los hombres.

Y es aquí donde para mi convergen ambas ideas, adonde quiero llegar a parar. La siguiente frontera de la conquista profesional de las mujeres será por otra parte una gran tabla de salvación para el mundo de los negocios. Así de simple, es decir de la lucha y la conquista de la igualdad entre hombres y mujeres dentro de la empresa se llegará a un nuevo estadio que será salvación de las cuentas de resultados de muchas organizaciones a través de un estilo de gestión de personas basado en un nuevo humanismo, basado en las ideas que conducirán las competencias enumeradas al principio del artículo. Y ello básicamente porque las mujeres están muy por encima (en general) de los hombres en cuanto a competencias suaves, sociales, de intercomunicación.

Iguales en el trabajo desde niños.
Iguales en el trabajo desde niños.

A la pruebas me remito: Si durante tantos y tantos años han gestionado con mano de hierro en guante de seda los hogares (¿cuantos grandes directivos no llevan los pantalones en casa? ¿Y no es una casa una empresa?) en condiciones de poca o nula visibilidad y reconocimiento social por ello ¿como no iban a repetirlo en una empresa?.

Y ojo porque el cambio no pasa solamente por permitirlas o dejarlas subir a la primera linea internacional (gobiernos, comités directivos, organizaciones internacionales, etc.) si no también por la normalización y el reconocimiento de la necesidad de ello entre los hombres, el alentarlo y no solamente el permitirlo, el empujarlo y no solamente el apartarse para dejarlas pasar.

El futuro les pertenece a ellas. Solamente con la integración plena y el trabajo cooperativo de hombres y mujeres llegaremos a un futuro más sostenible tanto en las casas como en las empresas. Solamente con ellas se alcanzarán modelos de organización optimizados de los que tanto se habla tanto en estos días, empresas 3.0, economía del bienestar, sociedades igualitarias, economías sociales, negocios basados en relaciones sociales y emocionales win-win que los millenials van a heredar y para que los vienen mentalmente preparados y deseando.

Vía Daniel Diez

Me gustaría dedicar este post a las mujeres de mi vida, las mas fuertes que jamas conocí, súper mujeres anónimas capaces de obrar milagros todos los días: mi abuela, mi madre, mi hermana y mi mujer.

Un papel en el metro

Hace unas semanas yendo en el metro me sucedió una cosa que me sorprendió gratamente.

Una persona, un hombre, de mediana edad vestido con traje y corbata sostenía en su mano unas hojas con unas letras negras impresas en ellas, que iba leyendo con concentración. Pese a que soy una persona mas bien discreta no pude resistirme a la curiosidad de echar un ojo al contenido y lo que vi no pudo sorprenderme mas. Tanto es así que hice una foto con el móvil, pues creo que merece la pena compartirla y comentarla.

IMG_0536Si se amplia la foto podréis ver que lo que lo está escrito no son ni mas ni menos que algunas ideas acerca de como debe ser la gestión de las personas en las organizaciones de hoy en día.

Que este tipo de ideas llegue a un señor anodino, a una más de las personas encorbatadas que viajan en metro, tan (a priori) lejos de lo que en este y muchos otros blogs y cuentas de twitter se proclama (tal y como escribí “entre el cielo y la tierra”), alguien que bien puede ser un mando intermedio de alguna pyme, o de una multinacional; que esté leyendo este tipo de inputs de empoderar a los colaboradores, de que el jefe no tiene porque ser el lider, de que hay que mejorar la gestión del talento y apostar por la meritocracia, etc. no hace si no mantener viva la esperanza de que, en un futuro no muy lejano, la mayoría de las compañías gestionaran el talento existente en ellas de manera mas efectiva y con el foco en paradigmas de gestión modernos y actuales, acordes con la época que vivimos.

Y tu, ¿Crees que algo está cambiando? ¿Lo notas o lo ves en tu empresa? ¿Hay curiosidad por estos temas en los mandos, gerentes, etc. de tu empresa?

La descapitalización emocional

Hace unos días leí una noticia que me hizo estremecerme con una extraña sensación que oscilaba entre la pena, la indignación y la sonrisa cínica, aquella que de alguna manera dibuja inconscientemente en tu cara algo de lo que, en lo mas profundo de tu ser te alegras, porque ya lo sabías.

Decía que, según una encuesta (de las cuales también es cierto, desconfio todo lo que puedo) el 75% de los trabajadores acuden a su puesto de trabajo con resignación e indiferencia. Sin necesidad de apuntar al 75, al 50 o el 99,99% si creo que en general es un numero lo bastante alto como para que sea destacable.

Por mas que algunos afirmen lo contrario, yo creo que es esencial que las personas que se involucren en un proyecto, sea en el lado personal o profesional de sus vidas, crean realmente en ello. Es decir, que firmen, suscriban un contrato emocional, que es mas fuerte y tiene mas peso que el contrato en papel, independientemente de la figura jurídica que adopte este.

E incluyo el lado personal junto al profesional, porque esto es así en todos los ordenes de la vida. Todos nos atamos, nos afiliamos, nos arrimamos a empresas, organizaciones o grupos en mayor o menor medida conforme a nuestra mochila de ideas, creencias, valores, etc. es decir a lo mas profundo de nuestro yo, por lo que como decía esos lazos están mucho mas enterrados en nuestro ser y por tanto tienen mas fuerza contractual para con nosotros mismos que lo que un contrato en papel basado “simplemente” en la ley laboral o mercantil.

Pensemos simplemente en que todos participamos de una manera mas o menos activa, en afiliaciones tales como la futbolística (¡cuán de profundo es ese contrato!), la política o la religiosa. Pero también nos afiliamos con los amigos que escogemos o con nuestra pareja.

Lo que sucede cuando uno de estos contratos se rompe en el plano emocional pero pervive en el plano papel tiene consecuencias desastrosas. Nuetras tripas se revuelven, enfermamos, ¡nos estamos atacando a nosotros mismos, actuamos de manera distinta a como creemos, en contra de lo mas profundo de nuestro ser! Ponganos un ejemplo sencillo: cuando dejamos de estar enamorados de nuestra pareja (contrato emocional) pero seguimos casados (contrato papel) por motivos económicos o simplemente por cobardía, lo que viene a continuación muchas veces son infidelidades, hastío, aburrimiento, mentiras, dolor.

Pues en el mundo laboral es exactamente lo mismo. Yo firmo emocionalmente con una compañía un contrato porque creo en el proyecto, porque me gusta, porque la organización es muy grande y muy importante, porque me aportará profesionalmente, porque me van a pagar mucho y bien, por el coche de empresa: por una remuneración salarial que acompaña al contrato papel  y también por una remuneración emocional que acompaña en gran medida al contrato emocional. Y para rubricar este enlace nos “casamos”: lo rubricamos en un marco legal, bajo un paraguas que dé protección a ambas partes, en el mundo real, de leyes y reformas laborales.

Lo que sucede cuando descubres (demasiado a menudo, me temo) que la empresa no es tan bonita por dentro como por fuera, porque el edificio pintaba bien pero dentro esta hecho una mierda; que tu jefe, tan simpático y con tanta química contigo en las entrevistas es un autentico capullo; cuando el ambicioso proyecto cargado de responsabilidades y retador para ti, es simplemente una rutina de seguir ordenes, gestionar el e-mail y tener cuidado con la lucha de poder alrededor del director general… ¿os suena?

Poco a poco nuestro contrato emocional se erosiona, el amor se va acabando por las promesas incumplidas, pero desgraciadamente el vil metal, siempre el vil metal pesa y mucho. Las facturas no se pagan con el autoestima, es decir, con el salario emocional. La hipoteca, el fabuloso Audi que te compraste con tu estratosferico paquete salarial, la suscripción premium a Spotify, al Canal +, las letras del fabuloso combo de Sony Bravia + Playstation3

Y entonces lo que vienen son los cuernos, los engaños, la mentira y en fin, el dolor. Es decir, el absentismo, tanto el físico como el presencial, aquel en el que no dejamos de ir a trabajar pero sería mejor si lo hiciéramos, porque lo que por la oficina aparece no es si no el pálido reflejo de lo que un día lejano (o no tan lejano) fuimos. Nos abandonamos a nuestra suerte, dedicandonos a tomar café, leer el periódico en Internet o gastar nuestro maravilloso sueldo ganado con el sudor y sangre, no de nuestra piel que ya no se estira si no de nuestra alma que sufre, en eBay.

Hordas de oficinistas de camino al trabajo

Cuando esta tendencia es generalizada, se produce una descapitalización emocional en la compañía y nuestra compañía pasa a ser una compañía zombi. Ya no tenemos un ejercito de personas con vida propia, luminosos, intra-emprendedores, si no grises y putrefactos seres sin alma, no-muertos, que caminan con la cabeza gacha y sin rumbo por los pasillos. Y esto da lugar a comportamientos en la organización de tipo burocrático, victimista, de currar poco y escurrir mucho el bulto. Porque a ti te engañaron, no es es esto lo que te prometieron. Y si a alguien no le gusta, especialmente a los nuevos, pues que se joda; De manera que esta actitud se transmite como el mas letal de los virus afectando pronto a toda la organización.

Seria muy fácil dejarlo aquí y echar toda la culpa al mediocre jefe o empresa de turno pero no lo haré. Es en este punto donde creo que hay que poner el foco y abrir los ojos, puesto que aquí está la clave: El puesto de trabajo no es vitalicio, no es en propiedad y no es titular. Ese es el punto, que nos han enseñado y nos han dicho, que hemos visto y nos hemos querido creer, que tener un trabajo es como tener una hipoteca: mía, de por vida, que nos hace padecer el mal de Gollum: MI anillo, MI trabajo.

Por lo que amigo, el único culpable de estar como estas eres tú, es de cada uno de nosotros, porque yo y solo yo soy el propietario, el dueño de mi vida. El problema esta en que en la zona de confort se vive muy bien, y por ello lo mejor es quejarme y no hacer nada, ergo hacerme la victima (deporte nacional numero 2 después del fútbol): Yo estoy muy mal pero la nomina calentita al final de mes…

Porque, si ya no estoy enamorado, claro, como voy a afrontarlo y a hablarlo y a tratar de arreglarlo y quizás, si es la solución, ¿a divorciarme? ¿Estás loco? Mejor será seguir poniendo los cuernos a mi señora y eso si, sentirme mal por ello; Y si no me gusta mi trabajo porque lo es lo que no me prometieron, ¿como pensar en buscar otro trabajo o mudarme de ciudad o incluso en emprender el mío propio? ¿¿Estás loco??

Necesitamos mas empresas responsables con las cuales poder firmar mejores contratos emocionales pero como las empresas las hacen las personas que trabajan en ellas, es fácil deducir que lo que mayormente necesitamos son profesionales responsables y enteros, honestos en primer lugar consigo mismos, valientes y maduros, conocedores de sus habilidades, de su talento, y al frente de sus vidas, con capacidad de dar un golpe de timón si necesario.

¿Asi que, porque no vuelves a la vida desde tu estado de zombi y te pones las pilas si tu trabajo (o alguna otra faceta de tu vida) no te gusta?

Te aseguro que cuesta mucho esfuerzo, pero como todas las cosas que cuestan, la recompensa es incalculable: ¡¿ser (un poco más) feliz?!

La importancia de ser “simplemente” la encargada

Leyendo hace unos días un portal de noticias del sector de retail me encontré con un articulo que hablaba sobre la posición de encargada de tienda y en el que se enumeraban las diversas competencias y habilidades que una persona debe poseer para desempeñar esa misión.

Siendo que he entrevistado y seleccionado a bastantes personas para esa posición a lo largo de mi vida profesional, me gustaría repasar las competencias criticas para el optimo desempeño de la posición:

  • Gestión de equipos: Sin lugar a dudas, la mas importante y por ello enumerada en primer lugar. Esta profundamente ligado con el liderazgo que esta persona debe demostrar frente a su equipo, para la consecución de los objetivos marcados. Y no digo “trabajo en equipo”, porque para mi el liderazgo incluye este concepto pero además lo lleva al extremo: No es que sepa colaborar con otras personas, es que me erijo en la persona que consigo ayudar, empujar y orientar a los demás.
  • Orientación a resultados: Esta posición requiere de un foco total en los resultados. Nunca la gestión micro de un punto de venta puede hacer perder de vista la cuenta de resultados. Esta competencia requiere tener conocimientos tanto al nivel financiero como al nivel ofimático.
  • Gestores del cambio: Muchas veces esta competencia se olvida, o mejor debería decir que directamente no se tiene en cuenta, pero en un sector en el que todo sucede tan deprisa, la gestión del cambio en todos los niveles posibles (personas, producto, imagen, etc.) se vuelve algo fundamental. Hay que saber gestionar y conducir el cambio y eso no es fruto de la inspiracion (que a veces puede ayudar) pero fundamentalmente de la adecuada preparación.
  • Resistencia al trabajo bajo presión: Nuevamente, dada la velocidad a la que se mueve este negocio, la exigencia y responsabilidad necesarias son máximas, y por ello solo una persona que sepa dirigirse a si mismo y a los demás correctamente en entornos altamente exigentes puede tener la visión optima para tomar decisiones correctas en cada momento.

Ademas de estas competencias core como es lógico en el perfil de la encargada ideal incluiria otras aptitudes y actitudes, tales como el conocimiento de idiomas (aunque depende mucho de la ubicación de la tienda -no es lo mismo trabajar en Puerto Banús que en Soria-), la pasión por la moda (porque eso de que te guste el mundo al que te dedicas ayuda mucho) y la imagen (y no es un comentario sexista, no me refiero a ser guapo/a o feo/a, si no a transmitir una imagen acorde al que la marca quiere transmitir) terminarían de redondear un perfil optimo.

Creo que el retail es y depende básicamente (como muchas de las actividades de este mundo) de las personas. Son los vendedores (personas) las que consiguen sus objetivos individuales de venta de cara a un cliente (personas) y las que contribuyen al objetivo global y común de la tienda. Por ello, la responsable que lleve a cabo una optima gestión de esta parcela, de la adecuada relación marca-cliente que se establece en un punto de venta, tendrá ya conseguido por adelantado gran parte de sus objetivos.

La importancia de la correcta gestion de la cuenta de resultados es lo que en conjunto dicta si un mercado o una linea de negocio determinado funciona según lo planeado o no, y es por ello que estamos “en manos” de estas personas. No olvidemos que la cuenta de resultados de un país viene dada por la suma de todas las provincias que a su vez viene dada por la suma de los puntos de venta y, en determinadas marcas, podemos hablar de facturaciones de millones de euros al mes en un solo punto de venta, un budget mayor del que manejan algunos directores de pymes.

Además, no se puede olvidar que tienen un rol de bisagra fundamental entre la Sede y el equipo base, siendo que gran parte del éxito de la comunicación interna pasa por sus manos, ya sea en un plano descendente como ascendente.

Son por todas estas razones que la posición de “encargada de tienda” o “store manager” o “primera” se configura como la mas importante de todas las posiciones que conforman el equipo de ventas en una organización dedicada a la venta de productos al por menor.

Para mi, es la posición critica, fundamental en la que si o si hay que tener las personas adecuadas, óptimamente preparadas y motivadas para hacer frente al gran reto de llevar ese barco, “su” barco a buen puerto. Vamos a empezar a darle la importancia que tienen en el negocio y dejar atrás eso de que simplemente es la persona que abre y cierra porque tiene las llaves, y empecemos a darle la importancia y el empowerment que requieren. Basta de ser paternalistas, seamos serios y profesionales: Es una posición crucial, exigente que requiere de dotarles de las armas que necesitan para el éxito pero que también requiere de ser consideradas, valoradas y respetadas en consonancia. Y de que se les presuponga un desempeño a un nivel parejo, por supuesto.

Por ello, cambiemos nuestra perspectiva: no son “simplemente” las encargadas, es o son LA gestora del negocio, tan hábil o mas que tu en planos como liderazgo, financiero o merchandising. ¿Podrías tu decir lo mismo?