El cielo 2.0 debe esperar

En unos días cumpliré dos años de vida intensiva en el mundo del 2.0 al que llegué como muchos otros más por obligación y como vía de escape que por elección propia.

A la vista de este tiempo y de las personas que me he ido y me sigo cruzando y de las herramientas que utilizo y veo a diario saco unas reflexiones que me gustaría compartir; Además coincide con esta onomástica el hecho de que en los últimos tiempos algunas personas relevantes en este universo (Marcos De Quinto y alguno otro) se estén marchando de alguna que otra red social ¿Porqué pasa esto? Pienso que:

  1. Es un futuro muy bonito pero aún lejano: Como alguna vez ya he escrito sobre ello aún queda mucho camino por recorrer para que la realidad que se nos propone desde la esfera 2.0 llegue y cale en el mundo 1.0. Las empresas no están por la labor y/o no se enteran de la mayoría de estas propuestas ¿Quizás a la gente le parece una utopía?
  2. El subidón ya no es tal: Una vez que se pasa el destello inicial de todo lo que descubres cuando llegas a este mundo y se deshincha la burbuja lo que queda no es tan brillante. Hay mucha mediocridad, como en todos los lados, ni más ni menos.
  3. La tierra prometida: Sin duda alguna de las propuestas de las que se habla sin parar en este entorno son muy atractivas (organizaciones planas, holacracia, management 2.0, economías y sociedades responsables, etc. etc.) pero como dije antes considero que es más una utopía que otra cosa. Entrar en el 2.0 es un poco como entrar en Matrix o el país de las maravillas: una realidad alternativa.
  4. Los profesionales: lo que vas descubriendo cuando llegas a este mundo es que está lleno de profesionales mayormente de marketing (lógico, pues es un poco donde surge todo esto) y de recursos humanos (lógico también, es un campo donde hay mucho para cambiar). En ambos casos y salvo los más destacados (con más éxito, más mediaticos, los que llevan MUCHO tiempo) el resto son en la mayoría de los casos personas que están ahí bien por una una salida en falso que les ha obligado a reinventarse (curiosamente en marketing y en recursos humanos que es donde están más crudas las cosas en las empresas). Esto hace que haya mucha heterogeneidad de profesionales (mejores, peores) pero abunda la mediocridad. Es como si, aparte de algunos personajes destacables, muchas personas estuvieran aquí porque no queda otra y porque es gratis pero su aporte es igual a 0.
  5. El 1.0 y la relación con el 2.0: Nuevamente, como ya escribí anteriormente, encuentro complicado la conciliación entre ambas realidades, siendo que tienen que ser vividas independientemente, con pocas afinidades y apenas sinergías (lo que vale para el 1.0 no sirve para el 2.0 y viceversa) entre ellas. Los de la oficina no entienden que eso que haces con el móvil ni los hangouts ni los eventos de networking ni los del 2.0 pueden entender en muchos casos las miles de vicisitudes que tienes en tu trabajo en particular.
  6. El 2.0 es otro mercado de trabajo, y en camino de saturarse: Esto es muy importante. Cada día (y ya llevo 2 años) hay mas y mas gente twiteando, escribiendo blogs y en suma intentando hacerse un hueco. El problema es que el rango de opciones es mínimo (demanda) y el ruido cada vez mayor (oferta), y va in crescendo con el paso de los meses. Esto hace que tus oídos ojos se acostumbren y cada vez sea mas difícil distinguir algo en la multitud. Al igual que en el mercado de trabajo, hay una montaña de oferta de servicios (muy difusa, poco diferenciada) y apenas hay demanda de servicios 2.0. Resultado: si buscas trabajo, tareas, proyectos puedes encontrarlos pero todo sin cobrar lo que convierte el 2.0 en una especia de bazar de trueque en el que la calidad se resiente. Cualquiera pude decir algo y por tanto cualquiera puede ser escuchado y tener un altavoz para decirlo, aún cuando lo que diga no valga nada o este dicho por activa y por pasiva y aún cuando no haya nadie interesado en lo que dice. Esto hace que las probabilidades de que alguien viva de esto son mínimas, si no nulas.
  7. Encontrar trabajo en el 1.0 a través del 2.0: Misión imposible. Pese a que se dice que una buena imagen 2.0 ayuda a encontrar trabajo, la realidad es que ni ayuda ni empeora. Simplemente no cuenta. Hasta donde he visto (y digo que son ya dos años) el 1.0 y el 2.0 son dos carreras profesionales distintas y por tanto independientes. Lo que hagas en una (excepto que seas un alto directivo del 1.0 o un guru del 2.0 y aun así…) no pesa en la otra realidad. Por tanto, todo lo que se dice acerca de tener un buen blog para ser encontrado y contratado antes es falso. Jamas he visto que eso suceda; Todo lo contrario, he visto a gente muy potente en el 2.0 encontrar trabajo en el 1.0 por recomendación o por Infojobs (nada de 2.0), subempleandose con las condiciones que le dan (cosa habitual hoy en día) y obviando por completo si su blog era bueno o si era un prescriptor en Twitter. Como mucho, en el 1.0 se utiliza LinkedIn para la selección, en alguna compañía puntera tienen una red social corporativa y los blogs son usados por consultores ya establecidos como herramienta de venta. Punto.
Quiero subir a las nubes del 2.0
Quiero subir a las nubes del 2.0

No quiero con estas reflexiones ser un pájaro de mal agüero ni un pesimista pero si poner los pies en la tierra sobre como es la situación real mas allá de que como proyecto, idea o germen de algo sea muy bonito, ilusionante y esperanzador. Me encanta leer noticias y artículos de compañeros de profesión, de organizaciones que hacen esto o dicen lo otro pero considero que hay más ruido alrededor de la noticia de lo que es el hecho en sí.

Lo que si considero noticiable es que creo que se está generando una peligrosa burbuja mediática en torno a la realidad profesional 2.0 a la que todos estamos contribuyendo (interesada o desinteresadamente) y deberíamos poner atención y volver poner los pies en la tierra.

Me gustaría y aporto todo lo posible (porque creo en ello) para que la labor evangelizadora sea más rápida y profunda incluida una profunda regeneración de la función de gestión de personas pero me temo que en el entorno de parálisis, miedo y control férreo de costes en el que viven tantas compañías dudo mucho que veamos avances profundos hasta finales de la década.

Mientras tanto pienso que nadie debería dejarlo todo y lanzarse en brazos del 2.0 para emprender así como así, si no que creo que la medida adecuada es una imagen profesional digital seria y profunda acompañada y soportada por un historial profesional y de éxitos probados en su trayectoria profesional en el 1.0.

Recursos Humanos debe morir

Llevo ya algún tiempo barruntando sobre la situación que vivimos los profesionales de gestión de personas. Miro a mi alrededor y no me gusta lo que veo, quizás siempre fue así y solamente en el último año he tomado conciencia de ello. Veo mucha falsedad, mucho aprovechado, mucho vende-humos, veo mucho mediocre, veo mucha gente perdida y veo mucha gente asustada en el gremio.

Es cierto que desde hace ya unos años la situación no venía siendo la ideal pero, como el entorno económico era bueno, todo quedaba disimulado. Había trabajo para todos y relativamente buenos salarios.

Con el crack del 2008 las cosas empezaron a ponerse feas: empezaron a escasear las oportunidades, empezaron a empeorar las condiciones, empezaron a bajar los sueldos hasta límites ridiculos; Hace poco pude ver en Infojobs una oferta de Responsable de recursos humanos

Profesional medio de recursos humanos a día de hoy
Profesional medio de recursos humanos a día de hoy

con una retribución de 18.000€ brutos/anuales y no precisamente a media jornada, lo que dice mucho de la importancia que dicha posición tiene dentro de esa maravillosa organización.

Por ello creo que es el momento de hacer autocrítica y admitir que los principales culpables de esta situación hemos sido nosotros, los propios profesionales de recursos humanos por permitir el vaciar de contenido estratégico nuestra misión, por burocratizar, por hacer totalmente previsible (y externalizable) nuestros objetivos, por doblegarnos a las peticiones de ejercer de departamento administrativo, opaco, triste, carente de valor añadido, por convertirnos en meros “porteros de discoteca” (Andres Pérez dixit) y en el departamento de asuntos internos encargados de perseguir y castigar a los “enemigos” internos de nuestra organización, para acabar siendo las SS, la policía del régimen autoritario que se practica en tantas organizaciones.

Nos han dejado el trabajo sucio y nosotros lo hemos permitido, ¿con que derecho podemos quejarnos ahora del poco y mal empleo que ahora mismo nos ofrecen? En el año 2013 somos un commodity para la empresa, hay más gente de recursos humanos parada ahora mismo que de ninguna de las otras funciones que conforman las vetustas organizaciones del siglo XX. Y de esta situación emanan los vende-humos (en empresa y fuera), los asustados (en empresas y fuera), los aprovechados (en empresa y fuera), los perdidos (en empresa y fuera).

Así que creo que es el mejor momento para tirar, destruir, quemar todo aquello que nos sobra, que no aporta valor a nuestra función y reconstruirla dejando sólo los elementos que realmente nos son útiles a día de hoy. Realmente creo que no podemos perder nada, porque ya lo hemos perdido casi todo, desde el respeto de los colaboradores al de los directores generales el descrédito es casi total.

Somos muchos los profesionales que clamamos por recuperar el lugar estratégico que nos corresponde en las organizaciones del siglo XXI, en plena revolución del conocimiento, con un paradigma y unas métricas radicalmente nuevas y un entorno de crisis y total incertidumbre. Es hora de resurgir de nuestras cenizas con más fuerza que antes y nuevas armas, preparadas para nuevos tiempos. Es tiempo de refundar nuestra función, de acabar con el viejo paradigma de la función de recursos humanos para dar paso a la función de gestión de personas y su talento. Debemos encontrar nuestro sitio nuevamente en el ecosistema de las organizaciones y, como parte de nuestras nuevas atribuciones, ser los impulsores de la definición y la concretización de la transición de la empresa española de los 70 a la del año 2013, dando entrada a savia nueva, jóvenes talentos, a nuevas formas de organizarse, comunicarse y relacionarse buscando la mayor de de las eficiencias de las organizaciones en un entorno radicalmente distinto, que cada día lo será más.

Creo que profesionales dispuestos, preparados y deseando hacerlo hay de sobra. La sociedad lo demanda, las personas lo demandan, el sistema social y empresarial es a estas alturas insostenible… ¿cuándo empezamos?

Entre el cielo y la tierra

Decía Mecano hace ya muchos años en una canción que “entre el cielo y la tierra hay algo con tendencia a quedarse calvo”. Esta frase me viene al pelo a mi para la reinterpretación para mis fines particulares para decir que “entre el 1.0 y el 2.0 hay algo contendencia a quedarse corto”.

Lo que pretendo decir con esto es que, si bien veo que cada vez más gente se está poniendo al día de las nuevas herramientas de búsqueda de empleo, de búsqueda de talento, de gestión de personas, etc. aun queda un largo trecho por recorrer. Aunque recorra Pink Slip Parties, congresos y eventos del mundo 2.0 en general, formaciones de LinkedIn para empresas, lea a blogueros avezados, etc. aun sigo viendo que la mayoría de la gente esta en el 1.0, en los problemas del día a día, del gerente Camuñas (gracias Yastorgas por el concepto), de la cola del INEM, de “echar” c.v.’s en Infojobs.

También en mi vertiente profesional como consultor veo que mis colegas los directores de recursos humanos y los directores generales aun están en una dinámica en la que todo lo que rodea al 2.0, las nuevas tecnologías, las redes sociales es algo meramente anecdótico, titulares puntaales de periodico y poco mas.

Por eso creo que es muy importante no quedarnos en un dialogo deontológico entre profesionales de gestión de personas; Está bien para teorizar, compartir, investigar y avanzar. Pero las palmadas en las espaldas entre unos y otros, entre los mismos de siempre es peligroso. Si estamos hablando y trabajando por renovar la función de recursos humanos no podemos volver a cometer el error de enrocarnos en nuestra posición, de caer en la endogamia. Debemos liderar el cambio pero debemos tambien hacer el discurso extensible a todo el mundo, profesionales de todos los ámbitos y niveles organizaciones, extender la llama para hacer un gran fuego y no hacerlo propiedad de unos pocos porque no es propiedad de nadie. Debemos hacer una gran incendio para que las llamas y el humo toquen el cielo y empiece a llover para volver a germinar el árido suelo en que se han convertido nuestras organizaciones.

Es por ello que me propongo llevar adelante esta cruzada y hacer todo lo posible para que el cambio llegue y por ello he puesto en marcha junto con otro gran loco, un soñador profesional como la copa de un pino, Rubén Codosero, para conseguir llevar al máximo de personas el mensaje de que las cosas pueden y deben cambiar y para ellos adecuaremos nuestro mensaje al canal y al destinatario de forma que sea perfectamente entendible a todos. Y si para ello tenemos que hacer cosas como estas, las haremos.

El tiempo ha llegado, la RHevolución esta en marcha, ¿te sumas?

La RHevolution está aquí.
La RHevolution está aquí.

Portales de empleo, redes sociales y otras especies

Esta reflexión viene al caso de que la semana pasada pude asistir a otra de las muchas ponencias/desayunos/jornadas/congresos que se producen en Madrid en los últimos tiempos en torno al mundo 2.0, en este caso en la parcela que afecta a recursos humanos, en reclutamiento y selección para ser mas concretos siendo uno de los participantes el portal Monster y otro de ellos la Compañía Ferrovial, con su responsable de selección y desarrollo Javier Remón al frente, al que tengo que destacar como un comunicador top.

Se hablaba allí, con sus cifras mediante, de como las redes sociales, los móviles y demás tecnología habitual del entorno 2.0 está afectando y transformando la forma en que las organizaciones buscan el talento que necesitan.

Las conclusiones a las que se llegaban eran que, con un crecimiento brutalmente exponencial, con millones y millones de personas conectadas a Internet, con una cada vez mayor presencia de las personas en redes sociales, con cada vez más perfiles en cada vez mas redes (¿Que no es social ya en Internet?) y con la pujanza del móvil como instrumento definitivo de comunicación a todos los niveles en el siglo XXI, siguiendo la acertada premisa que se dijo un par de veces de “hay que ir a pescar donde están los peces”, todo parece indicarnos que hay que ir a buscar candidatos a las redes sociales.

Pues bien, esta afirmación, por obvia que pueda resultar, se encuentra todavía en un estadío muy primitivo, tanto que aun no resulta todo lo eficaz que las cifras se empeñan en demostrar, ni para candidatos ni para reclutadores. Aunque muchas personas abogan por el uso de redes sociales en Internet como el futuro (¿Presente?) por la cantidad de ventajas que incorporan en las que yo mismo veo y creo (inmediatez, relación coste-resultado, relación tiempo-resultado, etc.) cuando nos bajamos del plano teórico al plano terrenal, el del día a día, descubro que como mucho en doscerolandia (lo siento Andres, me encanta el palabro) es algo que aún esta lejano, suena raro, con mucha gente que apenas ni sabe lo que es, resulta en fin, una realidad todavía lejana del presente de muchas personas, especialmente de aquellas que frecuentan las altas esferas de las organizaciones.

Buscando llegar a buen puerto en las redes sociales

Sirva a modo de ejemplo la charla que mantuve hace poco con una persona que conocí en un evento que me contaba que había conseguido una posición importante en una gran compañía del sector de moda mundial. Pobre de mi, infeliz creyente acérrimo del 2.0, le pregunte si había sido a través de LinkedIn, pues tamaña posición no era para menos. “No” fue su lacónica respuesta. “¿Has descubierto  la vacante a través de Twitter, lo que te ha llevado a la pagina de la compañía y ahí has contactado a alguien?”. “No” “¿Un headhunter ha leído tu blog y le ha gustado tu prosa y te ha ofrecido la posición?” “N0” ¿…? “Entonces, ¿Me puedes explicar por favor como lo hiciste?” “Vi el anuncio en Infojobs, aplique junto con otros cientos y bueno, me llamaron, me entrevistaron y conseguí el puesto”. Evidentemente, mi cara debió ser un poema. Mi gozo en un pozo: tanto 2.0, tanto congreso, tanto feliz teórico ¿y es así como finalmente las organizaciones (incluso las grandes) reclutan en España?

Sucede que, aún siendo cada vez mas los convencidos de las bondades de las nuevas tecnologías y por mas que las estadísticas digan que cada vez mas los reclutadores usan redes sociales para la búsqueda de candidatos, en el tejido empresarial español lo que aun pita es el Infojobs de toda la vida, y digo Infojobs como digo Infoempleo o Monster. Ya sea debido a motivos como el precio, el desconocimiento o la falta de profesionales preparados para ello en las organizaciones, en el día a día, entre la charla del café, la crisis y la Eurocopa, cuando los técnicos de selección se sientan delante del ordenador a buscar personas para la organización lo hacen en un porcentaje muy alto usando los mismos medios de hace 10 años, mayormente por mandato directo y expreso de sus responsables (Salvo honrosas excepciones, como es el caso del mencionado Javier Remón).

Diría que nos encontramos en una realidad segmentada en 3 grandes planos de reclutamiento, de punto de encuentro donde compañías y candidatos en búsqueda se cruzan.

  1. En el primer nivel los antiguos portales de empleo, los de toda la vida: Infojobs, Infoempleo, Monster, Laboris, Career Builder, Trabajar, etc. Es posiblemente el espectáculo mas deprimente al que se puede enfrentar una persona buscando empleo por Internet hoy en día, productos anticuados, hijos de otro tiempo que aun no se supieron o pudieron reintentar, pero ¿Para que? El mercado aún les da la razón. Es donde a fecha de hoy más anuncios de empleo puedes encontrar, con sus cientos de candidatos inscritos y una falta absoluta de interacción: tu aplicas y después le pides a tu abuela que te ponga una vela en la iglesia a ver si con su suerte te llaman, o como mínimo que el pobre reclutador de turno sepultado bajo cientos y cientos de candidatos variopintos y muchos inservibles tenga tiempo al menos de descartar tu candidatura para que tu tengas un mínimo y triste feedback del proceso.
  2. En un segundo nivel las redes sociales en plena pujanza luchando por abrir una nueva vía de comunicación bidireccional empresa-candidato mas directa. LinkedIn, Facebook, Xing, Twitter y todos sus add-ons mayoritariamente se pueden encuadrar aquí. Esta realidad como decía aun lejana de la cotidianidad española es la tendencia que los candidatos y empresas van adoptando poco a poco, empujando entre todos por conseguir una mejor puntería del reclutador a la hora de hacer el match candidato-organización por un lado y de capacidad de una mejor comunicación del perfil por parte del candidato.
  3. Por ultimo un tercer nivel de portales de fuente de talento, con una forma novedosa de ofrecer y encontrar personas, tanto a la hora de mostrarse el candidato (tendiendo mas a la demostración de competencias que a la experiencia o formación) como a la hora de buscar las organizaciones (haciendo mas hincapié en el employer branding que en la posición en particular). Es una buena opción que aun esta muy verde y habrá que ver como evoluciona, si los candidatos y empresas les dan una oportunidad. Aquí podemos encontrar portales como Talentous, Mycvbook, Job and talent o Be Known, inicitiava de Monster por diferenciarse y desmarcarse del anquilosado panorama, buceando en un nicho de mercado que les puede posicionar por delante del resto.

Por tanto, triste panorama que veo a fecha de hoy. El pensamiento positivo que puedo extraer es que aún hay mucho camino por recorrer y hay cada vez mas personas interesadas en aprender, avanzar y ahondar en esta nueva realidad que ya tenemos aquí. Con paciencia, esfuerzo y tiempo de las partes implicadas conseguiremos cambiar este aspecto como muchos otros en este nuevo paradigma en el que vivimos.

¡Renovarse o morir!