Los números de 2014

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 8.800 veces en 2014. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 3 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

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Con la movilidad a cuestas

Tenemos ante nosotros una época de cambios constantes, acelerados y profundos. Y como no podía ser de otra manera la movilidad es uno de los aspectos sobre los que más se está trabajando.

Cuando hablamos de movilidad enseguida nos viene a la cabeza los móviles y tabletas que todos tenemos pero, ¿Y si llevamos eso al terreno del empleo? ¿En qué pensamos?

Pensamos en los viajes que como profesionales tenemos que hacer y también pensamos en las oportunidades que nos han ofrecido o quizás estemos buscando fuera de nuestro mercado habitual. Y no nos engañemos, si los móviles son capaces de ponernos en las manos todo lo que podemos pensar (ropa, entradas, ¡empleos!) los profesionales también tenemos que tener esa capacidad de movilidad o corremos el riesgo de convertirnos en commodities cómo con tantos y tantos factores que nos amenazan en ese aspecto todos los días.

Que nadie me malinterprete cuando hago esta reflexión, no quiero decir que haya que moverse continuamente, ni que todos los momentos son buenos para un cambio como el que supone trasladarse de ciudad, país o continente. Pero si tenemos que tener muy presente que si nuestra carrera profesional es importante para nosotros cada día estamos más supeditados al “factor móvil” como elemento diferenciador de nuestra oferta de servicios. Al igual que la mayoría de las empresas españolas están saliendo fuera a competir dado lo limitado del mercado español actual, un perfil internacional es más que recomendable y muy valorado hoy en día.

Los nuevos caminos a seguir.
Los nuevos caminos a seguir

El mundo es hoy más pequeño que nunca gracias al imparable (¿implacable?) avance de la tecnología, no sólo en el móvil si no en los transportes o en la burocracia. Cada día podemos hacer más cosas y llegar a más personas a través de menos operaciones. Eficiencia pura. Por tanto paradójicamente esa misma tecnología que nos trae (casi) todo a la palma de la mano hace que tengamos que salir más de casa, a veces para ir más lejos. Una preciosa paradoja para convencer a los “no creyentes” de las bondades de la tecnología.

En un movimiento imparable (y en España empujado aún más por la crisis, indudablemente) observo cómo mi red de contactos se mueven cada vez más habitualmente entre ciudades debido a razones profesionales (nuevamente, aquí los españoles nos llevamos la palma en cuanto a porcentajes de emigración).

Como profesional de la gestión de personas encargado muchas veces de buscar y seleccionar personas, para mi ya no es tan importante que esa persona resida en la misma ciudad donde está la posición vacante como que la persona tenga la predisposición a moverse donde sea necesario para acometer el proyecto.

Indudablemente el mundo nunca ofreció tantas posibilidades y tan al alcance de la punta de nuestros dedos (muchas veces incluso no es metafórico, pues ya existen multitud de apps de búsqueda de empleo). Es nuestras manos está el decidir si acometemos o no la maravillosa aventura de la internacionalización.

Preveo que esta tendencia seguirá en aumento para generaciones venideras y que a nuestros hijos o nietos les parecerá y resultará lo más normal del mundo cambiar de ciudad debido a motivos profesionales. A nosotros nos corresponde construir las bases para que eso suceda de la manera más natural y con el menor coste posible para ambas partes.

Lo que el compromiso ha unido que no lo separe el jefe

Me preguntaban hace poco en una entrevista que por qué creía que una determinada empresa tenia una rotación alta y que creía que se podía hacer para solucionarlo.

Y para mi el tema está bien claro. Cuando hay informes que dicen que el 80% de las personas que cambian de trabajo lo hacen por huir de su jefe es que algo se esta haciendo mal desde la gestión de personas, ¿no?

Por tanto la rotación tiene una relación positiva directa con el engagement que consigamos generar en las personas, fundamentalmente a través de la gestión directa de los managers pero además con otra serie de factores.

Pienso que como con otras tantas cosas que afectan a la gestión de personas, es de vital importancia la aplicación del sentido común, o un poco de psicología positiva, mano izquierda, temple y confianza. Esto que sobre el papel parece sencillo es muy complejo de llevar a la práctica.

No soy muy amigo del término “retención” que tanto usamos los de recursos humanos últimamente para hablar de evitar la salida de las personas de nuestra organización. Además, me gusta pensar que el talento es libre de ir y venir, de llegar, acoplarse, aportar y pasado un tiempo dejar sitio a aires nuevos, pero eso es harina de otro costal (o tema para otro post). Por ello más que “retener” (¿apresar, encerrar, enjaular?) debemos convencer y sobre todo “enamorar“. Si pensamos en ello no es tan distinto del concepto de amor que todos conocemos y manejamos en otros ordenes de la vida. Cuando nos enamoramos sentimos una afinidad total y ciega en la otra persona, nos sentimos entregados, comprometidos… ¿Hay mejores términos que estos para los oídos de un jefe cuando busca contratar a alguien?

Por ello, a la hora de buscar personas para nuestra organización lo que debemos es seducir, convencer para enamorar a nuestros fieles colaboradores. Eso lo conseguimos con salarios dentro de mercado y atractivos planes de remuneración flexible, con proyectos retadores y tentadores, con lugar al aprendizaje y a la capacidad de maniobra y sobre todo, con managers motivados, preparados y responsables de contagiar a sus equipos esa motivación y facilitar todo lo necesario para que hagan el trabajo dentro de los plazos, el estilo y la forma que la organización requiere. Lo cual nos remite directamente a la estadística de la que hablaba antes y a la pregunta con la que he empezado el post. Si no hay buenos responsables de personas, no hay equipo comprometido y a la larga no hay ni equipo.

Así que sin lugar a dudas propongo poner más el foco en los responsables de personas que gestionan equipos y la manera en que interactúan con ellos y conseguiremos estar menos preocupados de la tasa de rotación que tenemos en cada momento.

En estos tristes días de poco y mal empleo en España este tema puede parecer que no es crucial pero cuando el mercado de trabajo vuelva a coger ritmo habrá mucho manager que llore y se acuerde de cuándo pudo hacer la diferencia con su equipo y al no hacerlo le dejaron en la estacada en cuanto pudieron.

La semántica importa

Después de un cierto tiempo de desconexión motivado por el final del programa superior que me ha mantenido ocupado el primer semestre de año y las necesarias vacaciones de verano vuelvo a la carga con nuevos temas e ideas que me rondan la cabeza desde hace tiempo, así que me pongo a ello cuanto antes para desgranarlas, analizarlas y comentarlas.

Y vuelvo a la carga con el que quizás sea uno de mis temas favoritos, el de la denominación de nuestra especialidad. Por que me pregunto ¿si todo está cambiando, evolucionando y de una manera más rápida a cada momento, cómo es que aún no hemos conseguido la unanimidad para cambiar la manera en que denominamos una praxis que muchísimas personas coinciden en señalar que es obsoleta? Y más aún, no sólo la denominación parece caduca, si no la misma praxis parece que hace tiempo que se desmorona, en una crisis que parece que no tiene fin, con muchos colegas que gritamos que necesita una refundación.

Sin embargo, si miras alrededor ves que la mayoría de los departamentos siguen siendo de “recursos humanos“, las escuelas de negocios siguen impartiendo programas de “recursos humanos” y la gente sigue hablando de “recursos humanos“.

Pues bien, mientras que esta situación siga así el cambio de tendencia que muchos auspiciamos y por el que trabajamos se me antoja complicado. Y es que la semántica importa. La forma en que nos comunicamos nos posiciona y por tanto si seguimos anclados en referirnos a la gestión de recursos humanos seguiremos refiriéndonos a la gestión que se viene haciendo desde el siglo XX, desde hace básicamente unos 40 años. Toda una vida para los tiempos que corren y algo que implica muchos riesgos para nosotros, los profesionales de esta función, ya que básicamente nos “comoditiza” nos hace ser externalizables, reemplazables, amortizables, permite el intrusismo, las malas praxis y en general el descrédito y la falta de oportunidades que sufrimos actualmente.

Encajando las nuevas piezas
Encajando las nuevas piezas

Otras disciplinas organizacionales, como el marketing, han evolucionado y mucho desde las famosas 4 p’s hasta el marketing digital, el marketing de contenidos, el emocional y muchas más declinaciones actuales que responden a la nueva realidad, y sin embargo nosotros hemos generado una pseudo revolución que hemos dado en llamar recursos humanos 2.0 y que me temo se queda en un pequeño lavado de cara más que otra cosa. No es profundo, no es completo, no está aquí para quedarse por lo que necesitamos algo más. Yo intento eludir el susodicho término, ya que me da algo de vergüenza ajena y me parece ya más que agotado.

Leía hace unos días un artículo muy bueno sobre el uso del concepto “recursos humanos“, término del que también hace tiempo que huyo. El susodicho artículo hablaba sobre la importancia de un cambio de denominación por la implicación que esto suponía. Nuevamente no puedo estar más de acuerdo, porque como ya he dicho no es solamente un cambio de nombre, es un cambio en la forma de mirar las cosas y de hacerlas. No podemos gestionar el talento de las personas, la forma de organizarse, lo que el mercado demanda, la velocidad y violencia de los cambios con herramientas obsoletas.

Un cambio de este estilo tiene una implicación emocional y de acción muy fuerte y muy distinta por el mero hecho de pasar de llamarlo “recursos humanos” a “personas” por ejemplo. Un cambio de nombre puede y tiene que implicar un nuevo paradigma, una nueva forma de ver y hacer, un nuevo posicionamiento estratégico, unos nuevos profesionales, nuevos manuales, nuevos programas formativos y sí, nuevas organizaciones que alberguen, busquen y fomenten el cambio. Un nuevo nombre predispone a nuevas situaciones, nuevas realidades y nuevas rutinas.

Creo que todas las señales apuntan en la misma dirección, la sociedad, el conjunto de personas, organizaciones y toda la maraña de redes tejidas entre nosotros en los últimos tiempos pide una nueva forma de hacer las cosas. Empecemos por buscar y utilizar un nuevo nombre que posicione nuestra determinación y acción hacia una nueva realidad de gestión del siglo XXI.

¿Y tú, que denominación usarías en lugar de “recursos humanos“? Deja tu opinión en los comentarios.

El lujo del futuro

Ahora que estoy inmerso en el estudio del mundo del lujo desde sus más variadas perspectivas (social, sociológica, como marcas, como industria, como experiencia, etc.) me gustaría hacer una reflexión sobre cual es mi visión de lo que supone el lujo y más importante, de proyectarlo a futuro para hacer una pequeña previsión de cómo veo el lujo del futuro.

Según mi opinión, el lujo del futuro presenta varios interrogantes, dada la evolución de los gustos y los estilos de vida de las nuevas generaciones.

Por un lado seguro que seguirá existiendo una demanda de un lujo inaccesible, reservado a tan solo unos pocos en el mundo.

Pero a pesar de estos pocos privilegiados que puedan acceder a estos niveles tan exclusivos del lujo, la tendencia de que el lujo es y será accesible a cada vez más personas seguirá en aumento. Cada vez más las personas que conformamos la clase media media-alta aspiramos a consumir (y de hecho lo hacemos) un lujo accesible, aún a costa de otros servicios o productos que dejamos de consumir.

Esta tendencia, que ya existe, es la que precisamente va a impactar en mayor medida el devenir de la industria del lujo, en tanto en cuanto es la que mayor cuota de mercado afecta.

La industria del lujo y sus códigos
La industria del lujo y sus códigos

En ese sentido, el consumidor que hoy tenemos y son tendencias que van en aumento y que serán más palpables cuando la generación “millennial” tenga poder adquisitivo:

Personalización: Cada vez más nos gusta, queremos y estamos dispuestos a pagar más dinero por diferenciarnos del resto a través de la personalización, aunque sea una “falsa personalización” ya que sean ligeras modificaciones sobre productos industriales. El lujo tiene que tener un alto nivel de personalización.

Experiencia: Cada vez más nos gusta no solo poseer pero disfrutar. El vivir una experiencia sea comiendo, viajando o vistiendo algo. Queremos sentir y que esa sensación sea memorable. El lujo tiene que perdurar en nuestra memoria.

Verde: Cada vez más las personas somos sensibles a que los servicios o productos hayan sido hechos respetando el medio ambiente y no solo la materia prima pero también a las personas y la sociedad entera. El lujo tiene que ser sostenible.

Digital: Por supuesto, si no tiene presencia en el mundo digital a todos los niveles simplemente no existirá. Las nuevas formas de comunicar, de vender, de ser y estar son absolutamente necesarias para el consumidor del futuro. El lujo tiene que ser digital.

Artesanal: Pero en contraposición a esa necesidad de existir en el mundo digital será más valioso y apreciado que el lujo sea lo más natural posible, que esté lo más cerca de la naturaleza posible, lo menos tratado. Desde que un alimento esté hecho con alimentos de la granja recién recogidos a que un viaje sea de total inmersión en la cultura local por extrema que sea. El lujo tiene que ser autentico.

Solamente reuniendo estas características el lujo continuara vendiendo y funcionando al ritmo que lo hace ahora. Por supuesto, y dado que la tendencia es seguir funcionando en el mercado de forma cada vez más masiva se seguirán diluyendo los limites entre el lujo y el mass market.

¿Llegaremos al punto de no saber diferenciar donde acaba y empieza cada uno? Posiblemente acaben siendo dos caras de una misma moneda, dado que es el signo de los tiempos. Como lo definió Zygmunt Bauman, son tiempos líquidos (porque son flexibles, volubles) por lo que no podemos esperar si no un lujo liquido (flexible y amoldable según el cliente, la situación ,etc).

Un periodo de inactividad

Hola,

Simplemente quiero compartir un pequeño anuncio de que este blog no está abandonado, que es la impresión que transmite cuando se ve la fecha de la última entrada.

Me encuentro ahora mismo con muchos proyectos abiertos por lo que mi ancho de banda está saturado y tengo que priorizar en otros temas.

Decir que tengo muchos temas en la recamara sobre los que escribiré en cuanto retome la actividad habitual del blog, lo que sucederá en poco tiempo.

Gracias a todos por la paciente espera, un abrazo.

El currículum 3D

Me siguen sorprendiendo aún a día de hoy muchos automatismos que los profesionales tenemos en el mundo de recursos humanos y uno de ellos es el hecho de que siempre que hay alguna vía de colaboración te pidamos que envíes tu c.v.

Como si eso fuera algo muy importante, sea lo que sea para lo que estás hablando lo pedimos, sea para un trabajo “tradicional”, como para un concurso al que te presentes para colaborar con la administración o un proyecto junto con otros profesionales independientes.

¿De verdad necesitas el papel?
¿De verdad necesitas el papel?

Y yo me pregunto, ¿alguien cree que en una o dos hojas de papel se puede reflejar todo lo que una persona lleva dentro, todo lo que puede aportar a un proyecto, todo su bagaje personal, cultural, social, emocional, todos sus conocimientos, sus habilidades, sus actitudes y aptitudes, etc.? Por mucho que el c.v. sea meramente una herramienta de marketing, es una herramienta que (nuevamente, y este es un tema recurrente en este mi blog) desactualizada, fuera de lugar, que responde a necesidades de otros momentos. Es un tipo de marketing de hace años que sobrevive en un mundo en el que, nos guste o no, nuevas preguntas necesitan de nuevas respuestas, nuevas necesidades necesitan nuevas soluciones.

Me sorprende que me pidan un c.v. para colaborar como me sorprende que me dejen publicidad en el parabrisas del coche, en el buzón de mi casa o que me den octavillas por la calle. Si, a veces funciona, pero ¿cual es la ratio de éxito? ¿Una entre un millón? Pues exactamente lo mismo me producen los curriculum tradicionales. Papel mojado que dirían algunos.

Y es que además por variedad de alternativas no nos podemos quejar. No voy a referirme simplemente al sempiterno LinkedIn, pero tenemos muchos otros como Cvitt, Job and Talent, etc., y no, no considero bajo ningún concepto a los tradicionales portales web (Infojobs y sucedáneos) como curriculum online. Pues todas estas plataformas nos dan en mayor o menor medida diversas funcionalidades que nos permiten tener una óptica si no más profunda, al menos distinta.

Es cierto que estas redes están lejos de ser perfectas, que aún hay mucha gente que no está en ellas, que tienen muchos detractores y muchas cosas que mejorar, pero hoy por hoy son mejores que el papel (o el pdf). Es verdad que el tema de las recomendaciones puede ser algo muy relativo, que los contactos (parece que) lo son todo y que luce todo como un árbol de Navidad recién puesto, pero ¿no es menos cierto que en los curriculum tradicionales también se expone todo con una prosa estupenda, retórica y pomposa? Y en muchos casos exagerada, si no directamente ficticia.

Por tanto, entre dos métodos no perfectos, me quedo con el que me aporta un valor añadido y esos son los nuevos perfiles online. Dan una visión mucho más tridimensional, al darme lo mismo que me daban los tradiciones con el añadido de que puedo tener más y mejores indicios de trabajos paralelos, de actividades complementarias, de la red de contactos, de habilidades y gustos y experiencias que de otra manera seria más difícil de ver.

Y además me dan facilidades de verlo de forma proactiva, sin tener que pedirlo, lo puedo compartir rápidamente y no abulta sitio en mi escritorio, y con la ventaja de las soluciones en mobility que estas plataformas dan en lugar de tener que ir cargado con el papel bajo el brazo, soluciones que son absolutamente el futuro también en el área recursos humanos gestión de personas.

Solo falta que cada vez más gente se pase a estas nuevas vías de comunicación, estas nuevas formas de presentar un perfil profesional y personal.

Por favor, hagamos un esfuerzo entre todos e intentemos no abusar del papel, seamos verdes.