En clave femenina

Leí hace unos días un artículo sobre las competencias necesarias de los líderes en este siglo XXI, tanto de las tendencias que hoy empiezan a imponerse como las que serán necesarias para liderar eficientemente en el aún algo lejano 2020.

Sin duda alguna este articulo destacaba que las competencias “soft” son y serán las mas demandadas, es decir se buscan y se buscarán líderes que posean en un alto grado de competencias tales como la empatía, la facilidad de trato, la comprensión, la inteligencia emocional, la creatividad, la capacidad de respuesta, la inventiva etc. mucho más que buscar en ellos la formación o capacitación técnica o la experiencia.

Por otro lado, pienso que llevamos ya muchos años de lucha por la igualdad entre ambos sexos, no seamos ingenuos, no solo en el ámbito profesional si no también en la esfera pública: en las casas, con los hijos… Los hombres y las mujeres somos diferentes y los roles que hemos desempeñado históricamente unos y otros han sido muy distintos, pero desde luego creo que, aunque se ha avanzado mucho, aún queda mucho camino por recorrer. Baste señalar que en España las mujeres ganan de media un 16% menos que los hombres.

Y es aquí donde para mi convergen ambas ideas, adonde quiero llegar a parar. La siguiente frontera de la conquista profesional de las mujeres será por otra parte una gran tabla de salvación para el mundo de los negocios. Así de simple, es decir de la lucha y la conquista de la igualdad entre hombres y mujeres dentro de la empresa se llegará a un nuevo estadio que será salvación de las cuentas de resultados de muchas organizaciones a través de un estilo de gestión de personas basado en un nuevo humanismo, basado en las ideas que conducirán las competencias enumeradas al principio del artículo. Y ello básicamente porque las mujeres están muy por encima (en general) de los hombres en cuanto a competencias suaves, sociales, de intercomunicación.

Iguales en el trabajo desde niños.
Iguales en el trabajo desde niños.

A la pruebas me remito: Si durante tantos y tantos años han gestionado con mano de hierro en guante de seda los hogares (¿cuantos grandes directivos no llevan los pantalones en casa? ¿Y no es una casa una empresa?) en condiciones de poca o nula visibilidad y reconocimiento social por ello ¿como no iban a repetirlo en una empresa?.

Y ojo porque el cambio no pasa solamente por permitirlas o dejarlas subir a la primera linea internacional (gobiernos, comités directivos, organizaciones internacionales, etc.) si no también por la normalización y el reconocimiento de la necesidad de ello entre los hombres, el alentarlo y no solamente el permitirlo, el empujarlo y no solamente el apartarse para dejarlas pasar.

El futuro les pertenece a ellas. Solamente con la integración plena y el trabajo cooperativo de hombres y mujeres llegaremos a un futuro más sostenible tanto en las casas como en las empresas. Solamente con ellas se alcanzarán modelos de organización optimizados de los que tanto se habla tanto en estos días, empresas 3.0, economía del bienestar, sociedades igualitarias, economías sociales, negocios basados en relaciones sociales y emocionales win-win que los millenials van a heredar y para que los vienen mentalmente preparados y deseando.

Vía Daniel Diez

Me gustaría dedicar este post a las mujeres de mi vida, las mas fuertes que jamas conocí, súper mujeres anónimas capaces de obrar milagros todos los días: mi abuela, mi madre, mi hermana y mi mujer.

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